Analisis

Algunos datos sobre educación española

La educación en España fue duramente afectada por la crisis financiera de 2008; desde entonces, el gobierno ha estado tratando de recuperarse, pero no han logrado mejorar la educación en España tanto como hubieran querido, y numerosos analistas añaden otras razones además de la económicas, aunque sean estas las más importantes.

La tasa de abandono escolar es la más alta de la UE. En 2014, la tasa de deserción fue de casi el 25 por ciento. En comparación con otros países de la UE, la tasa de deserción de Dinamarca fue del ocho por ciento, y la tasa de deserción de Francia fue del 9,7 por ciento. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), solo el 57 por ciento de los adultos en España ha completado la educación secundaria superior, que es inferior al 76 por ciento promedio. Este número ha aumentado ligeramente, pero sigue siendo el más bajo de la UE.

Durante los años 2012-2013, hubo recortes presupuestarios masivos en educación por valor de 2.200 millones de euros. La educación superior en España se llevó la mayor parte del recorte al 62,5 por ciento. Los recortes presupuestarios llevaron a aumentos en la matrícula universitaria, lo que provocó protestas estudiantiles. La inversión general en educación fue un 21 por ciento más baja que en años anteriores.

En 2013 se presentó un proyecto de ley de educación que ha generado controversia. Fue aprobado en 2014 por el partido del gobierno, que tenía casi la mayoría, y en contra de la mayoría de los otros partidos. El proyecto de ley aumentó el número de exámenes anuales, organizó fondos escolares basados ​​en los puntajes de los exámenes de los estudiantes y reintrodujo la religión como materia obligatoria. Se sucedieron las protestas de la comunidad educativa y estudiantil, y a esto se sumo el aumento de las tasas universitarias.

Sin embargo, incluso después de los últimos años de desorden con la educación en España, el gobierno español está tratando de hacer mejoras. En 2016, el gobierno aumentó el presupuesto de educación en un 10.8 por ciento, incluso después de los grandes recortes en años anteriores. El porcentaje de abandono escolar prematuro también está disminuyendo, aunque sigue siendo el más alto en la UE. El gobierno español también ha estado reformando el sistema básico de Educación y Formación Profesional (FP) para mejorar las posibilidades de obtener empleo después de la graduación para los jóvenes.

Importante para todos nosotros este último punto, pues al menos hay constancia que de palabra hay intención de cambiar las cosas. La FP nació hace años con el objetivo de dar un futuro profesional a aquellas personas que no tenían la capacidad o la intención de acceder a los estudios universitarios, fuera la razón que fuese; ahora, en la situación actual del mercado laboral, eso cobra realmente un gran significado.

España

La Formación Profesional en España

Después de una época en la que parecía que uno no lograba los objetivos educacionales para un desarrollo laboral si no era teniendo una carrera universitaria, parece que han llegado vientos de cambio. En España, casi un tercio de los jóvenes abandonan el sistema escolar sin ningún diploma o calificación más allá de los estudios básicos. La tasa de deserción durante el segundo ciclo de educación secundaria es la más alta de Europa. Este es un problema añadido justamente a la corriente contraria: al fallar cualquier alternativa laboral viable al dejar los estudios, los jóvenes se sienten cada vez más atraídos por los estudios generales más largos, como lo demuestra el aumento en el número de títulos universitarios, aunque son muchos los que ni siquiera terminan dedicándose a profesiones relacionadas con ellos.

Con el fin de mejorar las perspectivas de empleo para los jóvenes y los trabajadores no cualificados, se ha intentado mejorar la calidad y el atractivo de la formación profesional estableciendo nuevas cualificaciones y validando la experiencia adquirida en el trabajo: ofrecer más programas de capacitación, aumentar la asistencia financiera y dar prioridad a los servicios de información y orientación profesional. Además, modernizar la educación y la formación profesional (FP) y hacerla más flexible como apoyo al aprendizaje permanente y la empleabilidad son el núcleo de las políticas de educación y empleo españolas. La FP desempeña un papel importante en la mejora de la fuerza laboral y en ayudar a los jóvenes a adquirir calificaciones que respondan a las necesidades del mercado laboral.

La formación profesional es modular, e incluye un módulo de formación en el lugar de trabajo ( módulo de formación en centros de trabajo), pero este módulo solo se puede tomar una vez que se hayan obtenido todos los demás módulos seguidos en la escuela. La colocación laboral ocurre en la etapa final del curso. Los ciclos de capacitación de nivel superior también incluyen un módulo dedicado a un proyecto profesional ( módulo profesional de proyecto).

Los programas de estudio y trabajo son pocos y distantes . Se ofrecen como prioridad a los jóvenes de entre 16 y 21 años que abandonaron la educación obligatoria y no tienen diploma ni calificación; se lleva a cabo en el marco de un Contrato para la Formación y tiene una duración de entre 6 meses y 2 años. El principio dual se ha implementado a nivel nacional para aumentar el atractivo de la FP y apoyar a los jóvenes en transición al mercado laboral. Los participantes en programas de formación dual (de 16 a 25 años o hasta 30 hasta que disminuya el desempleo juvenil) pueden firmar un contrato de aprendizaje (de uno a tres años) y obtener al menos el salario mínimo. La reforma también abre la oportunidad de adquirir calificaciones IVET a través de esquemas de doble vía (con o sin contrato laboral). En tales casos, la duración es de hasta tres años.